Un pasacalles de nuestras dos bandas y una ofrenda a la Patrona en el primer día de Triduo suponen el primer plato fuerte del amplio programa de actos y cultos del Día de la Cruz
Pasadas las ocho y media de la tarde, una amplia representación de cofrades se dirigía hasta la Parroquia de la Encarnación para realizar una ofrenda floral a la Patrona de Alhaurín, Nuestra Señora de Gracia, con motivo del inicio del Día de la Cruz. Les acompañaban las dos bandas de la Cofradía. En cabeza, la banda de cornetas, tambores con escuadra de gastadores, guión y sección de música de la Santa Vera-Cruz. Luego, la representación de cofrades que participaron en el acto previo a la primera Misa de Triduo en honor de nuestro Sagrado Titular el Santísimo Cristo de la Vera-Cruz. Detrás, como no podía ser de otra forma, las cornetas, tambores, banda de música, con escuadras de gastadores y guiones de la Agrupación Músico-Cultural de la Santa Vera-Cruz, La Pepa.
Al llegar a la Plaza Baja, la Banda de la Santa Vera-Cruz se disponía en formación ocupando toda la plaza de manera que quedaba un pasillo en el centro por donde pasaría la comitiva acompañada por La Pepa. En la Parroquia, una representación de la nueva Junta de Gobierno de la Hermandad de la Virgen de Gracia nos recibía. Se interpretó el Alhaurín el Grande está de Fiesta, mientras el Hermano Mayor de la Cofradía, Francisco José Conejo Fernández, hizo entrega de un hermoso centro de flores a su homónimo, el recientemente nombrado Hermano Mayor de la Virgen, Juan Solano Gallego.
Una vez finalizado este acto sencillo, las bandas tomaron dirección hasta la Plaza del Convento, en cuya ermita estaba a punto de iniciarse el Triduo. Cada banda interpretó una marcha de procesión para el Señor del Convento, ambas arreglos para banda de música de agrupaciones musicales. Oración la banda de veteranos y Presentado a Sevilla la Agrupación Músico-Cultural.
Las puertas del Convento abiertas de par en par, y al fondo, en un altar primorosamente adornado por el grupo de albacería, el Santísimo Cristo de la Vera-Cruz, elevándose sobre un monte verde en el que se ha convertido su camarín para estos días, en cuyo honor y gloria los hermanos de arriba realizamos todos los actos y cultos del Día de la Cruz.
Decir Día de la Cruz es decir Señor del Convento. Que él nos proteja, nos guarde y nos guíe. A todos los hermanos de arriba, ¡Feliz Día de la Cruz!