La procesión del Santísimo Cristo de la Vera-Cruz se llevó a cabo por la mañana tras haberse suspendido la noche anterior. Se repitieron las históricas imágenes de 2007 con los rayos de sol acariciando al Señor del Convento, pero esta vez, salió el cortejo procesional completo.
Amanecía el tres de mayo… ¿cómo otro día cualquiera? De nuevo a la hora prevista, a las ocho en punto de la mañana, arrancaba la diana. En esta ocasión, bastante más breve que el día anterior. Y es que a las nueve de la mañana estaba prevista la salida del cortejo procesional que conduciría al Santísimo Cristo de la Vera-Cruz hasta la Parroquia. La banda de la Santa Vera-Cruz aprovechó para entregar un presente a la mujer de Rafael García Romero, “Torres”, caja de la banda. Las comidas que tenían prevista las aplazaron para la tarde, en los momentos previos a la salida de la procesión de vuelta. Y La Pepa recibió un desayuno en el barrio de “Huerto Mateo”, en la casa de un componente y miembro de la vocalía, Juan Jesús Escalona López.
Sin demora, ambas formaciones musicales retornaron hasta el Convento, donde también llegó la Banda de Cornetas, Tambores y fanfarria, con escuadra de gastadores de la Brigada Paracaidista, con sede en Paracuellos del Jarama -Madrid-. Pasaban pocos minutos de las nueve de la mañana cuando el Señor del Convento salía del interior de su templo a los sones de la Marcha Real. Y la cruz guía enfilaba ya la calle Convento. Empezaba una procesión matinal que iba a dejar muchas imágenes para el recuerdo.
En el aspecto musical, las bandas previstas para esta procesión, “Santa Cecilia” y el “Cautivo”, ya no pudieron estar, pero sí que se apresuró en llegar la Banda de la Bripac, que junto con la de la Santa Vera-Cruz y La Pepa, en este orden, participaron en la procesión acompañando al Señor del Convento.
Pese a lo pronto, en las calles había un numeroso público para presenciar el cortejo que iba a llevar al Santísimo Cristo de la Vera-Cruz hasta la Parroquia de Ntra. Sra. de la Encarnación. Lugar en el que instantes después se oficiaría la Función Religiosa en honor de nuestro Sagrado Titular, momento cumbre del Día de la Cruz.
Ver al trono del Señor del Convento brillar a la luz del día, con los reflejos del sol sobre su sagrada figura. Bajando su calle, la calle del Convento. Precedido por sus hijos, aquellos que le rezan tocando, los músicos de La Pepa… Pasan los Campanilleros, Saeta, Al Cristo de los Gitanos… el trono traza una curva perfecta para entrar a calle Real. Suena el Himno de Coronación de la Esperanza en el mismo momento en que asoma nuestro Cristo. Otra curva perfecta para salir de esta calle mientras suena la siempre alegre Coronación de la Macarena. Y justo antes de que el trono llegue a la Plaza Baja, una preciosa lluvia de flores, flores que no habían dejado de caer a su paso en todo el recorrido, con la Agrupación Músico-Cultural encuadrada en la plaza interpretando la conocida A ti Manué. Imposible no emocionarse. Para vivirlo y, sobre todo, sentirlo. Una vez más, Gracias Señor del Convento.



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