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Otro día, otro año más, y ya van más de mil, Santa Cecilia nos viene a recordar el poder de la música, ese arte temporal que nos hace olvidar por unos instantes otros menesteres mundanos, ese lenguaje universal que une al mundo entero, que no tiene fronteras, ni razas, ni sexo, no entiende de diferencias, para ella todos la podemos entender y explicar de la misma manera, desde dentro, desde nuestro pensamiento, desde nuestro corazón, a través de unos sonidos unidos armónicamente. Desde que Pitágoras empezó a estudiar la relación de estos sonidos, el concepto de música ha cambiado mucho a lo largo de la historia, aunque el poder que se le reconocía en aquel entonces no ha variado mucho del que tiene hoy, sólo diferente por el número y tipo de oyentes, unos oyentes de lo más variopinto, de todos los ideales y estatus sociales, unidos muchas veces por un mismo tipo o estilo de música, formando verdaderos grupos socialmente diferenciados, y, la culpa, la tiene la música. Qué poder tan grande tiene para marcarnos muchas de las etapas de nuestra vida, nuestros momentos más importantes están asociados a canciones muy especiales, siempre recordaremos aquella música que sonaba cuando… Santa Cecilia es patrona de la música desde 1594, año en el que fue nombrada patrona de la música por el Papa Gregorio XIII y desde entonces su figura ha permanecido venerada por la cristiandad con ese padrinazgo, aunque la referencia histórica más antigua sobre nuestra patrona se encuentra en el Martyrologium Hieronymianum, por lo que ya en el siglo IV la iglesia romana se ve que ya la conmemoraba. Su fiesta es el 22 de noviembre, fecha que corresponde con su nacimiento y que ha sido adoptada mundialmente como el Día de la Música. La tradición marca este día como el de su muerte, aunque en algunos textos aparece como la fecha de su nacimiento. Músicos para allá, músicos para acá, sonidos por doquier, instrumentos musicales que se oyen cuando vamos por las calles de mi pueblo, nervios de última hora, todos queremos participar en tan longeva tradición, cada uno como podemos, qué más da, siempre se ha dicho, lo importante es participar, y de qué manera, todo un esfuerzo por parte de niños y mayores que ven realizados satisfactoriamente su objetivo al finalizar el concierto, “y mis padres, mi novio/a, mi familia, mis amigos… estaban allí viéndome” “qué guapo está mi niño o mi niña o mi nieto, es el que toca mejor, no sé cómo le llegan lo dedillos a tapar tantos boquetes y a darle a tantas llaves” nos destrozamos las manos aplaudiendo porque nos ha llegado, otra vez la música nos ha hipnotizado por unos instantes, ha hecho con nosotros lo que quería el compositor, que hábilmente ha colocado unos garabatos en unos… dicen que se llaman pentagramas, y ¿cómo sabrán los niños/as leer eso tan difícil? hay que ver lo listos que son. Henry Purcell, Benjamin Britten y hasta el mismísimo G. F. Haendel han escrito notas musicales en el papel en honor de nuestra patrona, Santa Cecilia, por algo será. Que ustedes den bien la nota.
D. Manuel Bonilla Cascado (Director de la banda de música desde 2003)
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