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La Pepa ha supuesto en mi juventud algo tan especial, pudiendo decir que fue mi puerta de entrada e integración en la cofradía, siendo inolvidables los momentos vividos. Inolvidable es aquella tarde en la cual, acudimos tal cantidad de jóvenes, a la plaza del convento, llamados por la cofradía, que jamás podía pensar, fuese elegido para formar parte de ella, pero fue así; pudiendo vivir los ensayos en el campo de fútbol, durante el verano de 1979; después aquellas tardes de otoño en el colegio Picasso, hasta llegar el día de Navidad. Aquel día bajo una gran presencia de herman@s de la cofradía, inauguramos, “El corralón”, la que fue nuestra casa de ensayos, hasta el día de nuestra presentación el 19 de Marzo de 1980. Gracias a Pedro Plaza, el Gavira y Miguel Moreno, por darme la oportunidad, de a los 18 años haber formado parte de la junta directiva de esta mi cofradía.
Durante mi larga estancia en La Pepa, hice muy buenos y grandes amigos, al igual que viví momentos inolvidables de convivencia. Pero La Pepa, tenía un destino marcado desde su fundación, y ese era no pasar inadvertida en ningún sitio donde actuase o fuésemos invitados. Como en el cumpleaños del rey de Marruecos, Hassan II, o la visita a los distintos acuartelamientos de la legión, a pesar de todas aquellas personas que en todo momento buscaron que tuviésemos enfrentamiento con dicho cuerpo del ejército, y sobre todo después de aquel Lunes Santo, donde acompañando al Cristo de los Gitanos, no pasamos indiferente. Aquella noche fue inolvidable, desde que nos montamos en los autobuses, en el rostro de todos nosotros se notaba la emoción, alegría y responsabilidad, por participar en el desfile procesional de una cofradía grande de Málaga, y eso no estaba al alcance de todas las bandas. Cuando llegamos a Málaga recuerdo que nos formaron en una bocacalle de Carretería y desfilando a paso ordinario, La Pepa, completa, fue dejando “boquiabiertos” a todos los malagueños que nos veían pasar.
Cuando llegamos al “tinglao” del cuál salía la procesión de los gitanos, fue espectacular el recibimiento y aun lo recuerdo con mucha emoción. Aquella noche solo acababa de comenzar, nos pusieron encabezando la procesión, justo detrás de la cruz guía, y empezamos Carretería abajo, a hacer aquello que durante año y medio, nos habían enseñado. Y fue inenarrable, la cantidad de aplausos y admiración que recibimos. Pero todavía aquella noche nos tenía guardada una sorpresa “La Tribuna De Los Pobres”. Fue tan emocionante el recibimiento que nos dieron... pero cuando nos volvieron hacia esa multitud de personas allí concentradas, aquello era inolvidable ver la cara de satisfacción de todos los presentes y aquella ovación con la que nos agasajaron durante nuestra intervención y posterior despedida de aquel rinconcito de Málaga. Verme en la Alameda y presenciar la cara de incredulidad y sorpresa de la gran cantidad de personas que se agolpaban a nuestro paso, fue algo maravilloso y lo mismo sucedió en calle Larios donde la gente se levantaba de sus asientos. De pronto pude escuchar a una señora que preguntó a mi amigo Andrés que iba a mi lado, ¿ Pero la legión no viene el jueves? Y este contestó: No señora, no somos la legión somos una banda de Alhaurín el Grande ¡ LA PEPA! Y recuerdo como de uno a otro se veía la emoción en sus caras. Pero llegamos a la plaza de la Constitución “Tribuna oficial de la Semana Santa de Málaga”, y aquello era inenarrable. La tribuna puesta en pie y toda la plaza abarrotada estaba pendiente de nosotros. Desplegamos nuestro saber hacer a base de toques y diferentes exhibiciones de nuestras escuadras de gastadores. Solo hay que escuchar la narración de Domingo Mérida en Radio Juventud, para darse cuenta de la magnitud del acontecimiento de aquella noche; Nos mirábamos unos a otros sorprendidos de aquella reacción del público, solo habíamos hecho lo que ensayamos, incluso nos encontrábamos sorprendidos ante esa reacción de los allí presentes.
Y aquella noche de ensueño iba a terminar, pero cruzando un puente sobre el río Guadalmedina, después de haber terminado nuestro desfile procesional recuerdo a un grupo de personas que al vernos dijeron – “ No veas la que han armado estos niños esta noche”- Sonreímos y llenos de satisfacción dijimos "deber cumplido". Habíamos dejado el nombre de La Pepa y de la Cofradía en su lugar correspondiente; EN LO MAS ALTO! Fue inolvidable, pero gracias al Señor del Convento, eso fue solo el principio de los muchos y grandes momentos vividos por mí en La Pepa, en los diferentes puntos de la geografía española en los que tuvimos la suerte de actuar. Por todo esto solo me cabe decir, que no hay un orgullo mas grande en mi vida, que haber formado parte de La Pepa, la que sigo admirando y queriendo con toda mi alma. Pero como la vida es cíclica, el año pasado tuve el placer y la suerte, de presenciar como espectador, la entrada en la tribuna de los pobres, de la banda de música de La Pepa, acompañando al cristo del Rescate y volví a sentir la emoción narrada en mi primer paso por ella y con lágrimas en los ojos miré con emoción a mis dos hijos. Y vi en ellos la misma cara de satisfacción que yo viví aquel Lunes Santo. En aquellos momentos era un padre orgulloso de ver a mis hijos contribuyendo a que La Pepa siguiera haciendo aquello para lo que se fundó, no pasar inadvertida.
Gracias al Señor del Convento y a María Santísima de la Soledad por estos momentos vividos y solo espero que la vida nos tenga guardado muchos momentos más como estos. VIVA LA PEPA Juan Jesús García Serrano, caja de La Pepa 1980-1988
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